Cuando empezamos a educar a un cachorro una de las palabras más
empleadas es “no” y muchas veces la utilizamos de manera incorrecta.
Algunos cachorros la escuchan tan seguido a su nombre que piensan
que es una prolongación de su nombre: “BobiNO”, “TroskyNO”.
Es importante emplearla en el momento adecuado, dándole
la entonación adecuada y para reprenderle. En caso contrario
perderá toda su eficacia para educar a nuestro cachorro.
El tono:
Ha de decirse siempre en tono firme y serio. Muchas veces la forma
de decirlo es más importante que la palabra empleada.
Si le reprendes con un tono dulce, con el mismo que empleas para
darle mimos no entenderá nada, será lo mismo decirle
“no, no, eso no se hace” que “perrito guapo y lindo”. Tu perro quedará
confundido. No olvides que su madre le reprendería con un
gruñido, así que actúa de la misma manera.
No hace falta que repitas varias veces la palabra no, bastará
con una sola vez pero de manera firme y enérgica, no dejes
lugar a dudas. Su madre usaría un único pero inequívoco
gruñido, actúa de la misma manera, lo entenderá
perfectamente.
Usalo en el momento adecuado:
Di no en el momento preciso en que está realizando la conducta
que quieres reprimir, sino corres el riesgo de conseguir el efecto
contrario. ¿Quién no ha visto en los parques perros
desobedientes que no quieren volver junto a sus amos? Saben que
en cuanto lleguen a él serán reprendidos, es decir
que han aprendido a temer la vuelta junto a su amo, no a corregir
sus malos hábitos.
Tu perro no te querrá menos por regañarlo cuando
sea necesario, todo lo contrario, es frecuente que adoren a aquel
que sabe quererlos y reprenderlos cuando hace falta. Nunca se sentirá
confuso con esa persona y sabrá distinguir las muestras de
cariño y las reprimendas necesarias.