El
Dobermann es una raza de lealtad y nobleza demostrada. Su bien ganada
fama de perro de guarda y defensa se debe a su sagacidad, inteligencia
y agilidad a la vez que es altivo, no acepta el castigo injustificado
ni el palo como norma.
Con los niños es especialmente cuidadoso y les da todo el
cariño que posee. Si alguna vez un Dobermann hizo algo a
un niño, primero deberíamos preguntarnos porqué
y en segundo lugar, cuantas veces ocurre esto con otras razas y
no se vitorea.
Tan sólo queda por resaltar aquella frase de Otto goeller,
iniciador de la raza junto a herr dobermann: “No hay malos Dobermanns,
sino malos dueños de dobermann".