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Mi Bebé Territos, llegaste a nuestra casa en
un día frío de enero. Eras un cachorrito muy
pequeño, pero desde entonces demostraste tu inteligencia,
tu cariño, amor y ternura; siempre
estuviste a nuestro lado en la buenas y en las malas, sin embargo;
sigues estando en nuestros
corazones. Te gustaba recostarte en el sillón de la sala
cuando tenías frío.
No había galleta que no pidieras para comer, te encantaban
los huesitos, la leche, huevo y
helado.
Te gustaba jugar con tu pelota de futbol, y brincar como caballito
cuando estabas muy feliz.
Cuando se desvelaba algún miembro de la familia, tu estabas
a un lado de él, fiel y hasta
que escuchabas las buenas noches no te ibas a dormir.
Tus ladridos, nos avisaban y nos cuidaban en todo momento, siempre
atento y muy educado. Te
criaste en nuestra casay jamás la ensusiaste.
Siempre recordaremos tus ojitos de venado y cuando jugabas en el
piso, frotandote los ojos.
TE AMAMOS, mi NIÑO precioso y nunca te olvidaremos.
Con todo nuestro amor, familia Guzmán.
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